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Girona
La ciudad de Girona, situada en el valle del Ter, en la confluencia con los ríos Güell, Galligants y Onyar, ha sido denominada la ciudad de los cuatro ríos.

A la izquierda del Onyar, encontramos la Girona moderna, con importantes edificios de la época modernista y noucentista, periodos en los cuales la ciudad destacó en el campo de la literatura y de las artes plásticas. En esta parte de la ciudad sobresale el gran parque urbano de la Dehesa, con unas 40 hectáreas de extensión y con más de 2.500 plataneros que, con alturas de más de 50 metros, evocan la nave gótica de una catedral infinita.

A la derecha del Onyar se encuentra el núcleo antiguo, presidido por la Catedral, espléndida construcción fruto de distintas épocas. Tiene un claustro románico, una extensa nave gótica y en la parte superior de la escalinata se levanta una bella fachada barroca.

El núcleo central de la ciudad antigua viene marcado por el trazado del recinto del barrio antiguo, que reseguía los límites de la ciudad romana. En esta zona se encuentra el antiguo monasterio benedictino de Sant Pere de Galligants, el paseo de la Muralla, la iglesia de Sant Feliu y los Baños Árabes, que datan del siglo XII.

Más allá de la calle de La Força, se encuentra el Call, el barrio judío de Girona. Es un entramado de calles y callejones empinados, llenos de rincones secretos, con escalones irregulares, algunos aún inaccesibles para el transeúnte. Uno de los lugares más emblemáticos del Call es el actual Centro Bonastruc ça Porta, instalado en el mismo espacio que ocupaba, en 1492, la sinagoga. Ahora acoge el Museo de Historia de los Judíos y el Instituto de Estudios Nahmanidas, donde se recoge la memoria histórica y el legado cultural de la importante comunidad de judíos que vivió, en tiempos pasados, en el Call.

Siguiendo el recorrido se llega a la calle Ciutadans, que reunía a la alta burguesía de Girona y donde, aún hoy en día, se conservan residencias señoriales de gran interés arquitectónico como el edificio románico conocido como La Fontana d'Or. Uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad es la Rambla de la Llibertat, recientemente remodelada y convertida en lugar de paseo y centro comercial.

Entre la Rambla y la calle Ciutadans se agrupa un buen número de callejones de la Girona antigua, entre los cuales encontramos la plaza más pequeña de la ciudad: la plaza del Raïm, y muy cerca, el Pont de Pedra, que une la parte antigua con la ciudad moderna, con una sugerente vista de las casas del río Onyar.

Además, la ciudad ofrece una importante oferta museística:

El Museo de la Catedral, que acoge dos de las piezas más importantes del arte medieval europeo: el Tapiz de la Creación, un tejido inmenso con diversas escenas de la Creación, y el Beatus, un libro manuscrito que data del año 975.
El Museo de Arte, instalado en el antiguo Palacio Episcopal, al lado de la Catedral, con una interesante muestra de las manifestaciones artísticas de la zona, desde la época visigótica hasta nuestros días.

El Museo de Historia de la Ciudad, que propone un recorrido desde los primeros pobladores hasta la época contemporánea.

El Museo Arqueológico, que permite visitar el monasterio románico de Sant Pere de Galligants y las colecciones arqueológicas propias del Museo.

El Museo del Cine, que reúne un fondo de 25.000 piezas de la colección Tomàs Mallol, dedicada a los orígenes del cine y la fascinación que ha sentido el hombre por las imágenes.
Siempre es un buen momento para visitar Girona, pero lo es especialmente durante el mes de mayo, cuando todo el casco antiguo se llena de perfume y de color en la tradicional Exposición de Flores. La ciudad también nos ofrece, entre otras actividades, el Festival de Músicas Religiosas, la Feria de Sant Narcís o la Procesión de los Manaies el Viernes Santo.

Girona es una ciudad maravillosa con un rico pasado histórico y un admirable conjunto monumental, centro cultural y lúdico que no puede dejar de visitar. Como dicen los gerundenses, ¡Girona me enamora!